domingo, 15 de septiembre de 2013

Volver a Casa



Esta canción I will always love you ( Siempre te amaré )  me resulta preciosa aunque quizás siempre ha tenido para mi un toque triste pues parecía un amor romántico frustrado.
Es curioso como el tiempo y la experiencia te hace ver otros matices de las cosas,  resultando las mismas ser ahora más ricas y plenas que antes.  Ellas no han cambiado,  mis ojos diría que si.
No soy una persona digamos religiosa, en el sentido habitual de la palabra,  pero cuando escucho esta canción me viene a la mente la parábola del hijo pródigo.  Esa alegría del padre por la vuelta de su hijo a pesar de todo lo que él hizo en su viaje,  de haberlo gastado todo y de haber hecho muchas cosas quizás reprochables.   Ese recibir al hijo que un día marchó y acogerlo sin reproches,  sin lamentos,  al contrario con alegría y dicha.  A los ojos humanos como le sucedía al otro "hijo bueno" esto le resultaba incomprensible.
Otro aspecto que me evoca esta canción es una escena que tuve hace tiempo en una sesión de rebirthing.  Básicamente me vi de pequeña con dos o tres años caminando y explorando.  Soltándome de los brazos de mi madre y de mi padre con alegría,  confianza y deseos de jugar y experimentar.  Mis padres  me alentaban a vivir,  disfrutar y aprender. Siempre todo bajo un eco de amor y de juego. ¡Qué regalo tan lindo me aportó aquella sesión!
Algo así como “Cariño, somos tus padres y te amamos tal y como eres.  Siempre te amaremos pase lo que pase y hagas lo que hagas en el camino. Sal al mundo, juega, descubre, vive y recuerda que siempre estamos para ti,  nos llevas contigo en tu corazón.  Sólo tienes que llamarnos y nos sentirás”.
Permíteme ahora expresarte desde un enfoque más íntimo y personal teniendo en cuenta que no hay palabras para describir lo que para mi es VOLVER A CASA.
Cuando te concentras en la respiración,  tu cuerpo se va relajando, vas aflojando y soltando en cierta forma.  Tu mente también se calma,  se aquieta poco a poco.  Los pensamientos dejan de ser tantos,  tan rápidos y estresantes.   Cuanto más practicas,  más fácil y rápidamente obtienes esa calma física,  mental y emocional.
Así notas que vas entrando en un estado de semiconsciencia.  Coloquialmente se podría decir que estás en un ensueño, pareces despierto y a la vez dormido,  en trance quizás.  Sin embargo,  paradójicamente,  cuando crees que estás semidespierto es cuando más despertando del sueño te encuentras,  porque la vigilia, al menos para mi,  es una ilusión de nuestros pensamientos y nuestros sentidos y cuando menos despiertos y conscientes estamos.
En ese momento de relajación,  empiezas a ser más consciente del Ahora, de todo lo que te rodea,  sientes tu interior en plenitud y expansión,  así como percibes el exterior en una apertura antes no experimentada.  Parece como si de pronto los sonidos comienzan a envolverte, las imágenes te deslumbran,  los olores te embriagan,  las sensaciones en tu piel te abrazan …. Todo es diferente.  Percibes como si fuera la primera vez.  Y entonces,  viviendo el instante en su plenitud,  sientes como volver a casa, como el Padre o la Madre ( EL AMOR ),  te recibe con los brazos abiertos.   Ese Padre o Dios o como desees llamarlo,  no es algo que está fuera de ti y que debes alcanzar o esperar a que te mire,  no es alguien a quien debes agradar y esperar su gracia divina.  No está fuera,  aunque si siento que está en todo lo que nos rodea,  es el principio de la creación que da vida a todo lo que es y existe.   Ese principio está también dentro de ti,  de mi y de todos.  Siempre lo ha estado y siempre lo estará,  aunque muchas veces lo olvidemos y nos vayamos como ese hijo lejos a experimentar.   Nos alejamos también cuando creemos en nuestros pensamientos y nos identificamos con ellos.  El AMOR es esa fuente de vida inagotable que emana desde lo más hondo de ti hacia afuera,  te alimenta y te provee. 
Para mi el AMOR es lo que ya somos,  es ese estado natural de paz y bienestar del ser humano.  Creemos que lo perdemos y por eso lo buscamos fuera en personas,  cosas y experiencias.
Sin embargo, el camino es regresar a casa y es algo que puedes hacer ahora mismo si te lo permites. 
Cuando te relajas y despiertas del sueño de tus pensamientos que te hacen creer que estás solo y alejado de Dios,  separado de los demás y de todo lo que te rodea,  olvidado en este mundo cruel y sin sentido .  Cuando crees que la vida es injusta,  o que necesitas algo o a alguien para sentirte feliz o que no entiendes por qué tienes que sufrir tanto, cuando crees que los demás te han hecho cosas que no puedes perdonar porque te han hecho daño y que tu llevas la razón  ….  Todo esto tiene que ver con tus pensamientos,  con creer en ellos y no cuestionarlos. 
Sea la situación que sea,  siempre puedes regresar a casa y este hecho es indescriptible y lo mejor de todo es que está en tus manos siempre,  en cualquier lugar y momento.
Al respirar sientes la vida entrando en ti.  Experimentas una comunión con todo lo que te rodea.  Es un estado de paz y de dicha sin motivo que sólo puede ser experimentado para sentirlo.
Nada aparentemente ha cambiado fuera,  no te ha tocado la lotería,  ni te has enamorado, ni has encontrado trabajo,   ni te has curado de una enfermedad. ..  Miras lo que te rodea con unos ojos nuevos ,  con amor y aceptación,  sintiendo que todo es perfecto. Contemplas la belleza y la perfección de la vida tal y como es.  Aunque la mente humana crea que no.  En ese estado eres más consciente de los pensamientos que llegan a ti,  y sin lucha,  se van solos porque no crees en ellos.
Sientes paz interior, calma y una cercanía y comprensión con el otro,  con todo lo que te rodea.  Te comunicas de una forma distinta con el mundo.  No hay lucha, no hay necesidad, ni miedos, no hay control ni programación,  sólo fluyes con la vida,  permites que ésta suceda a través de ti y experimentas el milagro de estar vivo en este preciso instante.  

Te amo le dijo el padre y la madre al hijo antes de partir,

Te amo tanto que estaré a tu lado siempre,

Te acompañaré en cada momento, 

Y cuando me necesites,  cuando creas que estás solo, llámame,

Te ayudaré a escuchar tu corazón 
despertarás del sueño que crees real
y sentirás quién eres en verdad.
Eres una gota única  e imprescindible de mi mar,
formas parte de mi y de todo lo que existe.


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